EL FRANCONOMICON / I'M IN A JESS FRANCO STATE OF MIND

Robert Monell & Alex Mendíbil Blog Alliance

SHINING SEX

with 2 comments

aka LA FILLE AU SEXE BRILLANT. 1975. Eurociné, Elite Film, Prestise Film.

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Cynthia (Lina Romay) es una bailarina de striptease que cae en las redes de una misteriosa pareja, Andros (Ramón Ardid) y Alpha (Evelyn Scott). La mujer, que apenas habla, tiene un encuentro sexual con Cynthia y más tarde obliga a Andros a que la penetre. Algo extraño ocurre durante estos encuentros que podríamos denominar de “cuarta fase”, ya que Cynthia se siente abducida, presa de un placer o un dolor sobrenatural que se acrecienta cuando Alpha le aplica una sustancia plateada en su sexo. Desde ese momento, Cynthia no es dueña de sus actos y acude inexplicablemente a visitar a varios desconocidos,  como la vidente Monica Swinn o el biólogo Olivier Mathot, a los que acaba matando con su virus uterino. Cynthia conoce al Dr Seward (Jess Franco) que rápidamente identifica el origen de su enfermedad que va tiñendo progresivamente su piel de purpurina. Seward y luego Andros (en realidad un esclavo terrícola de Alpha) informan a Cynthia que ha sido víctima de un ser de otra dimensión, Alpha, que la ha utilizado para acabar con los que conocen de su existencia.

Evelyn Scott a punto de abducir a Lina Romay.

En 1975, después de rodar la hasta ahora irrecuperable JUSTINE DE SADE (su primera película porno pensada como tal), Jess rueda para el productor Daniel Lesoeur un par de películas a la vez y con el mismo equipo prácticamente: MIDNIGHT PARTY y SHINING SEX. Alain Petit, un fan a quien Jess había conocido unos años antes y le había convertido en guionista y actor secundario, cuenta que el rodaje de ambas fue como unas vacaciones, y que casi nadie sabía con certeza que estaban rodando dos películas a la vez. Jess es algo que ni siquiera hoy en día admite, excusándose siempre tras el cuento del rodaje “back to back”, pero los testimonios de Petit o de Monica Swinn aseguran que por la mañana rodaban escenas de una película y por la tarde de otra, sin que los actores supieran exactamente qué estaban interpretando. Quizá por eso MIDNIGHT PARTY y SHINING SEX parten de una premisa bastante similar (stripper “secuestrada” por unos malvados que la utilizan) aunque acaban transformadas en la mesa de montaje en dos películas muy diferentes: la primera, una comedia policíaca, y la segunda, un drama de ciencia ficción. Sólo el tío Jess podía tener claro en su cabeza dos películas tan distintas y rodarlas al mismo tiempo sin levantar demasiadas sospechas.

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Lina y Monica Swinn a punto de ser infectada.

Una vez vistas las dos, quizá SHINING SEX es la que sale peor parada, ya que necesita de demasiada voz en off y diálogos acoplados por la fuerza en el doblaje para poder ser comprendida, probablemente debido a que el material rodado era lo suficientemente ambiguo e inconcreto para que pudiera pasar como escenas de una única historia. Es una pena, porque el tono y la trama de SHINING SEX podrían haber dado como resultado una gran película, a la altura de LORNA L’EXORCISTE, de la que es visualmente muy deudora. Es evidente que se trata de una variación del tema vampírico -Dr. Seward incluido- que tanto gusta a Franco, pero tanto el contexto de ciencia ficción como la idea de la sustancia vírica vaginal, la piel infectada de purpurina, y el paisaje extraterrestre de La Grande Motte (el complejo turístico francés de arquitectura vanguardista visto en LORNA) funcionan maravillosamente y podrían haber elevado la propuesta a otra categoría, a una innovadora revisión del mito que anticipa -como bien señala Alain Petit- al virus del SIDA, o a otros terrores ochenteros como VINIERON DE DENTRO DE… (SHIVERS) de Cronenberg.

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SHINING SEX es una película desoladora y trágica, envuelta de una discreta banda sonora de Daniel J. White que apenas sobresale entre el ruido del viento incesante. El entorno vacío y absolutamente deshumanizado del complejo turístico parece sacado literalmente de una novela de J.G. Ballard, y cuando nos salimos de él, a esa presunta villa africana donde vive Olivier Mathot que no es más que una ría cercana con música de bongos de fondo, la sensación de alienación y de deslocalización es aún más radical. Pero Evelyn Scott no es Pamela Stanford/Lorna, y aunque las gafas espejo de Ramón Ardid acentúan su robótica inexpresividad, la pareja de villanos se queda un tanto descafeinada. El coño de Lina Romay comienza a tomar un protagonismo especial, ocupando numerosos primerísimos planos, preludiando ese panegírico al coño de Lina que es DORIANA GREY (1975). Se estaban agotando ya los últimos cartuchos de la relación con su pareja Ramón Ardid (cuyo falo enhiesto parece reclamar todavía aquí su terreno) antes de romper con él definitivamente a finales de ese año.

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Como se trata de otra película maldita y mal vista de Franco, editada en video en un terrible formato 4/3, no me atrevo a ponderar con justicia su puesta en escena, que recuerda mucho a LORNA pero carece de secuencias tan poderosas como las allí vistas. Se podría destacar el clímax final en la habitación del hotel con las cortinas corridas y esa luz blanca filtrándose entre ellas, o los largos planos de la piel de Lina, fotografiados con obsesión casi quirúrgica. Hay varias versiones con doblaje francés, inglés e italiano, pero nunca ha sido editada en DVD. La versión que he podido ver en inglés dura 111′, mientras que la copia francesa exhibida en la Cinematheque en 2008 consta con una duración de 92′. No he podido comparar exactamente las dos versiones, pero no creo que se trate de censura sino más bien de secuencias más o menos largas.

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Ramón Ardid y Lina Romay, una pareja con las horas contadas.

En 1986, Jess Franco puso en marcha un proyecto con Eurociné titulado SIDA, LA PESTE DEL SIGLO XX, que tenía bastantes puntos en común con SHINING SEX, ya que se hablaba del síndrome como una especie de arma biológica extraterrestre. Pero Franco abandonó la película a mitad del rodaje por falta de medios y disconformidad con los resultados. Cuentan que los Lesoeur ofrecieron el proyecto a Jean Rollin que, al ver que por nave extraterrestre tenían un trompo de hojalata de esos que giran como peonzas, prefirió mantenerse al margen. Hace unos cinco años, la Filmoteca Española aún conservaba rollos de película sin positivar de SIDA, LA PESTE DEL SIGLO XX, pero casi con toda seguridad no saldrán de allí nunca.

Written by Álex Mendíbil

9 octubre 2012 a 6:01 PM

2 comentarios

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  1. Thank you very much for the excellent review.

    Alex Bakshaev

    10 octubre 2012 at 5:19 PM

  2. Pues me ha recordado por el argument, un poco a Rabia de Cronenberg

    Paco Bas

    11 febrero 2013 at 4:20 PM


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