EL FRANCONOMICON / I'M IN A JESS FRANCO STATE OF MIND

Robert Monell & Alex Mendíbil Blog Alliance

LORNA L´EXORCISTE

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aka LES POSSÉDÉES DU DIABLE.

Seguimos con la etapa De Nesle, una de mis favoritas de toda la filmografía de Jess y hasta hace poco muy difícil de ver en buenas condiciones. Especialmente LORNA L’EXORCISTE, que a pesar de su condición de película “casi perdida” (o quizás gracias a eso) se había convertido en una de las joyas de la corona del cine de Franco. Es seguramente la época más prolífica del tío Jess, donde realmente empieza su leyenda de director todo-terreno y ultra-veloz paneuropeo. Y también la época donde su cine comienza a tomar un rumbo muy claro. Tras quince años de rodajes y más de treinta películas en su haber, Jess Franco controla perfectamente sus influencias, los géneros, los modos de producción y empieza a ser consciente de su universo propio, de sus personajes, sus obsesiones y su estilo cada vez más libre. En Francia y en Italia brotan por todas partes revistas dedicadas al cine erótico: Sex Stars System, Cinerotica. Cinesex, Vampirella… y la figura de Jess Franco es habitual en todas ellas, lo que ayuda a fomentar su fama y su leyenda. Incluso revistas de análisis cinematográfico del calibre de Image et Son o la mítica Positif (1), se hacen eco de sus estrenos. Se podría decir que es la edad dorada del cine franquiano.

La subtrama de Catherine Lafferière, Ramón Ardid y Jesús Franco remite a otras películas de Jess.

LORNA tiene algo de VAMPYROS LESBOS, de EL CONDE DRACULA, de CHRISTINA PRINCESSE DE L’EROTISME, e introduce el tema satánico por la vía del mito de Fausto, y no por la que había impuesto en todo el mundo el blockbuster EL EXORCISTA. A Franco no le interesa el asunto de la fe católica ni los vómitos verdes, sino los pactos con el diablo, en este caso la entrega de una hija nonata a cambio de éxito y riqueza. Por otro lado tampoco se menta en ningún momento al Diablo y la forma que toma es completamente insólita: Lorna, una estrambótica hipérbole de bruja y mujer fatal (Pamela Stanford, uno de los puntos fuertes del film), lo que claramente añade otras lecturas al drama. El pacto diabólico tiene en realidad aires de mitología griega, ya que Lorna es una “entidad del otro lado” con multitud de poderes pero incapaz de tener hijos de su propio vientre (Hades, Juno…), por lo que ofrece riqueza a Patrick (Guy Delorme) a cambio de que le entregue la hija que él engendrará con su esposa (Jacqueline Laurent), y que Lorna considera suya.

Maternidad, incesto, virginidad, desfloración… Terrores de ayer y de hoy.

La película comienza cuando Linda (Lina Romay) cumple los 18 años y Lorna comienza a acosar a su padre para que se la entregue. El padre se niega y por ello el vientre de su esposa es maldecido con una plaga de cangrejos, en la escena más conocida e inolvidable del film. Mientras tanto, Lorna y Linda se comunican telepáticamente a través de las fantasías sexuales de la muchacha, que está despertando a la madurez sexual. Como se puede deducir, LORNA L’EXORCISTE habla de miedos más antiguos que el demonio y el infierno (que no son otra cosa que inventos de la Iglesia), habla del miedo a la paternidad, del miedo al vientre maternal, a la sangre menstrual, a la virginidad y a la ruptura del himen. Miedos que son vistos desde un punto de vista eminentemente masculino, dando quizá a entender que la mujer atraviesa estos procesos con naturalidad y que es el hombre quien les da categoría de experiencia traumática. Lo podríamos resumir como el miedo masculino ancestral de la “vagina dentata”, de la penetración del falo en ese lugar oscuro y misterioso que atrae, atrapa, se rasga, sangra y engendra vida.

Arquitecturas de la mente en LORNA.

En LORNA hay dos protagonistas claves: el cuerpo femenino, que se fotografía en largas secuencias de primeros planos, suaves, tersos y curvilíneos, y por otro lado la piedra, el cemento, mostrados a través de la arquitectura geométrica, brutal, e invasiva del complejo turístico de La Grande-Motte (región de Camargue, Francia). No sería nada gratuito relacionar esta arquitectura tan agresiva y cuadriculada con el hombre, en contraposición con la mujer que es carne y curvas, nótese que en la mayoría de estos asombrosos planos arquitectónicos es Guy Delorme quien está presente. Jess Franco juega aquí a ilustrar la psicología de su personaje mediante la arquitectura moderna, maniobra que había explotado fabulosamente el Antonioni de LA NOCHE (1961) o EL DESIERTO ROJO (1964), a las que LORNA me remite de forma evidente (a pesar de la manía que Jess tiene por esta etapa del cine de Antonioni). Los edificios piramidales de Jean Balladur, en construcción por aquel entonces, se convertirán en localización extraterrestre en SHINING SEX (1975) y ahondan en el interés de Jess Franco por la arquitectura contemporánea, como la de su amigo Ricardo Bofill en Calpe.

Pamela Stanford surgiendo del gotelé.

Pamela Stanford es la otra revelación de la película, una actriz “especialmente recomendada” una vez más por Robert De Nesle. Su rostro lánguido y su mirada espectral, unidos a un maquillaje imposible, multitud de pelucas, y los sofisticados diseños de Paco Rabane (que ya era conocido por sus vanguardistas experimentos con materiales y había trabajado con Roger Vadim en BARBARELLA y con John Houston en CASINO ROYALE) conjuraron la  creación de un personaje único y extraordinario en la filmografía de Franco. Lorna es una invención total, sin parangón en la historia del cine fantástico, tiene los andares de la Vampira de Ed Wood, el look drag de Holly Woodlawn de TRASH (Paul Morrissey, 1970) y su mirada recuerda a las brujas de Disney (BLANCANIEVES, LA BELLA DURMIENTE…), pero Pamela Stanford le da personalidad propia, etérea pero a la vez aterradora y peligrosa. Pamela (Monique Delaunay, en realidad) empezó su carrera en el mundo del music-hall, en el Folies Bergère, donde bailaba,  cantaba y seguramente formó su alocada y excéntrica personalidad. A principios de los 70 se metió de lleno en el mundo del cine y rodó una buena cantidad de cine erótico, incluyendo un papelito en la estupenda FRUSTRATION de José Bénazéraf, trabajando con directores como Alain Payet o Pierre Chevalier, incluso en cosas de carácter experimental. En una entrevista en 1976 para Cinema Blue (2), a punto de rodar PAMELA un proyecto inconcluso de Paul-Hervé Mathis, decía estar harta del porno y del soft-core porque siempre era lo mismo. Sus respuestas no tienen desperdicio: “(en el porno) Me convierto en un agujero masivo sin llenar. Y pienso en Hitler, De Gaulle, Mao, les digo: vamos, meteos en mi agujero, vamos, levantad mi chocho húmedo, soy como un animal. Ya no tengo cuerpo, soy sólo un agujero, me tiro al suelo, chillo, tiro de las cortinas, me vuelvo loca e intento sacarle los ojos a la gente. Tiro de los prepucios. Estrujo sus pelotas. Meo de pie. Pienso en Godard y en el accidente que tuvo, incluso pienso en Braque en esos momentos…” Queda claro que Pamela no era la típica actriz/modelo erótica, por su cabeza pasaban cosas realmente interesantes. Jess la recordaba con mucho cariño en una entrevista en el Mad-Movies (noviembre 2004): “Pamela no tuvo la carrera que se merecía. Era encantadora y tenía una personalidad formidable.” Con él rodaría unas diez películas, a menudo mostrando maquillajes recargados y vodevilescos (LES GRANDES EMMERDEUSES), lo que nos hace pensar que el look de Lorna fuera en parte creación suya, herencia de su paso por el Folies.

El grito final de Lina, acongojante.

A pesar de la arrolladora presencia de la Stanford, Lina Romay tampoco se queda corta.  Tengamos en cuenta que por aquel entonces rondaba los 19 añitos y ya había tenido papeles importantes con Jess (LA COMTESSE NOIRE, CÉLESTINE, BONNE À TOUT FAIRE…) y sin duda muy “atrevidos”, pero en LORNA hace un trabajo sensacional, quizá porque no hacía mucho que ella había pasado por ese despertar sexual en su vida real. Su inimitable combinación de inocencia y desvergüenza adquieren en la trama de LORNA un sentido global, casi profético. Como dice al final de la película: “Ya no soy Linda, ahora soy Lorna”, que podría traducirse como “ya no soy Rosa María Almirall, ahora soy Lina Romay”. El grito de Lina con el que acaba LORNA (plano que se repite dos veces en la edición de Mondo Macabro y que procede de dos copias distintas, una de ellas montada en sentido inverso) es una de las imágenes más desoladoras de su filmografía.

Sexo, marisco, y asociaciones surrealistas.

LORNA es una película francamente desoladora. El ritmo lento y obsesivo, los interiores claustrofóbicos, los exteriores deshumanizados, los planos de paredes con gotelé, las dilatadas escenas de sexo (algo que en la etapa digital Franco ha llevado al límite) y la música repetitiva y decadente que apenas evoluciona a lo largo de toda la película, llevan al espectador a un estado letárgico, casi depresivo. Recuerdo que GEMIDOS DE PLACER (1981) consigue efectos muy similares, aunque por medios aún más radicales. La música, en realidad dos loops repetidos una y otra vez, aparecen firmados por André Benichou y Robert de Nesle. Normalmente se supone que el tema de guitarra principal es de Benichou, un guitarrista bien conocido por Jess, pero es tan minimalista y simple, que podría haberlo improvisado cualquiera. ¿Eligió la música el director, o fue el montador Gerard Kikoïne como en otras producciones de la Comptoir?

Hasta hace bien poco, la única versión disponible de LORNA era una copia pirata de Luminous Film and Video Works, de unos 83 minutos y una calidad muy pobre, que procedía de alguna de las ediciones en video francesas. Robert de Nesle tenía una copia en 35mm desmantelada y reconvertida en porno, como solía hacer. Entonces Lucas Balbo pudo encontrar varias copias en cine (esperamos que nos cuente los detalles) con las que han montado una nueva versión de casi 100 minutos, publicada como decía por Mondo Macabro. Este montaje incluye el fundamental plano de la desfloración de Lina con el falo de piedra, ausente en otros montajes, y alguna escena de personajes nueva que desarrolla mucho más la relación padre-hija. En cambio hay alguna secuencia de transición que se alarga para mi gusto innecesariamente, como la de Guy Delorme perdido en la discoteca.  Una vez más, Pete Tombs nos ofrece la versión definitiva de este título indispensable para cualquier aficionado.

(1) En el nº 166, febrero 1975, hacen esta reseña de LORNA:

(¿Algún lector nos ayuda con la traducción?)

(2) Entrevista completa aquí: http://www.lovelockandload.net/blog/wordpress/?p=326

Written by Álex Mendíbil

12 junio 2012 a 11:15 AM

6 comentarios

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  1. Antes de nada permítame decirle que este es un post tan excelente como el blog en sí mismo; Jess Franco no se merece nada menos que esto. Y a pesar de que mi francés no es el mejor -seguramente tenga unos cuantos errores de bulto, mea culpa y agradecido estaré si alguien los corrige- y la reseña en francés ya es de por sí bastante nefasta, ahí va mi traducción:

    “La primera secuencia es la más fuerte; de un poder de evocación poco frecuente en este tipo de películas, pero también se da un estatuto histórico, con otras dos secuencias que lo prolongan, en este producto de Brown-Franco: proporciona una transición entre la película “erótica” y el cine porno; ya no está aun situada en el safismo, etapa característica y necesaria. Además, la película aborda el incesto entre la madre y la hija, entre el padre y la hija, que aborda a través de entresijos fantásticos que son un impedimento increíble para lograrlo realmente. Al igual que estos entresijos, el resto es un embrollo desprovisto de la mínima calidad estilística y una más que insuficiente verosimilitud; un ejemplo: la heroína sigue siendo una niña a través sus redondeadas mejillas, sólo que ahora lo es en las huellas de su vientre por una cesárea.”

    Un saludo y siga así, siempre es un placer leerle.

    Álvaro Mortem

    12 junio 2012 at 12:03 PM

  2. ¡Gracias, Alvaro! Nos hacemos una idea de por dónde van los tiros de este crítico tan avispado. Lo de la cicatriz es un momento cumbre de la crítica “positifiste”.

    Álex Mendíbil

    12 junio 2012 at 12:53 PM

  3. Excellent! Yes ….the cubist rules here ….Godardian horror!

    Robert m

    12 junio 2012 at 7:22 PM

  4. The original edit of LORNA… L’EXORCISTE has indeed been lost by the labs. Even the re-edited release (Les Possédées du Diable) has been lost. What was left in the lab, in France, was the italian re-edited triple x version, an horrible mess with hardcore sequences culled from other De Nesle porn titles. By miracle, I found a second hand print of the first edit (LORNA) and from what was left from the lab, MONDO MACABRO reconstructed the film. As incredible as it might seems LORNA… L’EXORCISTE under its full 35 mm glory is a lost film…

    Lucas BALBO

    13 junio 2012 at 3:07 PM

  5. Lucas, I guess that second hand print included the strange repetition of the scream shot at the end of the film, one of them in reverse. It wasn’t there in the Luminous FVW bootleg.

    Álex Mendíbil

    14 junio 2012 at 3:31 PM

  6. I am not sure. I think Pete found alternate ending with the extra material Mangue-Pistache Distribution provided from the lab. The Luminous bootleg was obviously made from the French vhs of Les Possédées du Diable.

    Lucas BALBO

    14 junio 2012 at 9:36 PM


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