EL FRANCONOMICON / I'M IN A JESS FRANCO STATE OF MIND

Robert Monell & Alex Mendíbil Blog Alliance

SINFONÍA ERÓTICA

with 7 comments

AKA: Cuerpos y almas
INT: Candice Coster (Lina Romay), Armando Sallent, Albino Graziani, Mel Rodrigo, Susan Hemingway.
FOTO: Juan Soler
GUIÓN Y DIR: Jess Franco
1978. Tritón PC, Estudio 8. España, Portugal. Color. 80’
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sinfonia_er

Martine (Lina Romay) vuelve a casa de su marido Armando, marqués de Bressac (Armando Sallent), tras pasar una temporada en una clínica psiquiátrica bajo la custodia del Dr. Louys (Albino Graziani). Nada más entrar en la casa, voces del pasado invaden la cabeza de Martine. Wanda, el ama de llaves, le informa de la vida lujuriosa de su marido, que anda liado con un jovencito llamado Flor (Mel Rodrigo). Martine no quiere creerlo, sigue enamorada del marqués y reza por volver a gozar sexualmente con él. Mientras tanto, Armando y Flor se divierten con una novicia (Susan Hemingway) que han encontrado malherida en los jardines del palacio. Una noche, Martine descubre a su marido en la cama con Flor, y el shock la conduce a una pesadilla de sexo y violencia entre ellos tres y Norma, la novicia. Al día siguiente todo parece producto de sus crisis nerviosas y el Dr. Louys le insiste en que sigan con el plan trazado, para lo cual Martine debe dejar de querer al marqués. El marqués, que parece más interesado en que Martine enloquezca, amenaza al doctor si se interpone en su camino. Mientras Armando, Flor y Norma retozan en la cama, surge el plan de envenenar a Martine y quedarse con su fortuna. Wanda lo escucha todo y trata de advertir al doctor, pero éste se desentiende. Las cosas se complican en la casa, Flor y Norma se están enamorando, Armando estrangula a Wanda, y Martine tiene otra de sus crisis. Los planes del marqués están funcionando y en una de sus perversas orgías, su esposa sufre un infarto y muere. Pero la alegría les dura poco, enfurecido por el enamoramiento de Flor y Norma, el marqués los atraviesa con una espada mientras hacen el amor. En ese momento reaparece Martine, más resuelta que nunca y clamando venganza. El marqués, enloquecido, se deja matar por ella. Finalmente el doctor acude a reunirse con Martine y deciden comenzar una nueva vida juntos.

Lina Romay y Albino Graziani

Lina Romay y Albino Graziani

SINFONÍA ERÓTICA no es una película fácil, ni siquiera para los fans del tío Jess. En un primer visionado resulta una película áspera, desoladora, carente de todo humor y hasta impertinente con el espectador. A los pocos minutos de entrar en ella, la cámara se vuelve arisca, nunca parece encuadrar lo que debería, está desenfocada, oscura o saturada de brillos. De la suntuosa belleza del palacio y los jardines de Sintra apenas se nos permite disfrutar. Los personajes no dejan que sepamos nunca lo que están pensando. No entendemos sus acciones, no sabemos si lo que oímos sale de sus bocas o son sus pensamientos, no sabemos lo que es verdad o lo que es fingido. Como espectadores nos hallamos completamente excluidos de ese universo hermético y asfixiante. Hasta el último minuto no se nos revela quién es quién en esta trama de mentiras, degradación y locura. Y es en un segundo visionado cuando todo empieza a encajar, y lo que parecían acciones y frases inconexas comienzan a cobrar sentido.

La estupenda secuencia circular de la cena

La estupenda secuencia circular de la cena

Estamos ante uno de los proyectos más íntimos del director, de esos que surgen de tanto en tanto y que no se ajustan a géneros o subgéneros concretos, ni a los esquemas de la exploitation de turno, sino que se atreven a explorar historias más complejas y dramáticas, y de paso a experimentar nuevas formas de narrar. Títulos como VENUS IN FURS, NECRONOMICON o DORIANA GREY ya habían dejado patente que Franco no se conformaba con hacer películas de vampiras y doctores locos,  y que el cine podía y debía trascender las convenciones formales de la novela decimonónica y del cine narrativo clásico. SINFONÍA ERÓTICA es una de ellas, quizá la que va más allá en ciertos aspectos visuales y no necesariamente la más acertada en mi opinión. Como las anteriores citadas, son películas que exigen la cooperación del espectador para completar los cabos sueltos, interpretar lo que sólo se insinúa y ordenar la narración deconstruida, pero en el caso de SINFONÍA ERÓTICA la recompensa final no acaba de satisfacer del todo.

Blasfemias, homosexuales y frenesi. Sade estaria orgulloso.

Blasfemias, homosexuales y frenesí. Sade estaría orgulloso.

Jess Franco se inspira en uno de los pasajes del “Justine” de Sade, aquel donde Justine es violada por el marqués de Bressac y su amante homosexual, para después convertirse en doncella de la marquesa, pero cuenta la historia desde el punto de vista de la marquesa y no del de Justine, que en este caso es una monja que aparece apaleada y violada en un bosque sin que sepamos nunca su origen ni quién la ha maltratado. El cambio de eje orienta el foco de atención a temas que en la obra de Sade eran menores, como la infidelidad, la locura y la venganza, pero permanece fiel al instinto sadeano. Franco ya había llevado a la pantalla la historia de los marqueses de Bressac en uno de los episodios de MARQUIS DE SADE: JUSTINE, la de Romina Power, que a pesar de anunciarse como una adaptación de la obra de Sade, se alejaba bastante del original por culpa de los imperativos del productor Harry Alan Towers, que quería una película más comercial y menos transgresora.

JUSTINE

Horst Frank y Sylvia Koscina, los otros marqueses de Bressac en MARQUES DE SADE: JUSTINE

En esta ocasión, Franco puede llevar hasta el límite los excesos descritos por el marqués y SINFONÍA ERÓTICA, al amparo del cine S, no se corta a la hora de mostrar sexo, sexos y depravaciones varias, o de atreverse con escenas blasfemas inolvidables como esa especie de Padre Nuestro pervertido por Lina Romay: “Padre Nuestro que venga a mí… Padre nuestro que su sexo riegue mi sexo reseco… Ten piedad de tu hija que se muere de amor y de deseo…”, puro Sade. Por otro lado, el viaje que hace el personaje de Martine de Bressac en la película, desde la locura y la completa sumisión del principio a la firmeza y la resolución con la que mata a su marido al final, es un viaje que también tiene algo de sadeano, es la salvación a través de la degradación que sufre la propia Justine en la novela. Sólo cuando se llega a lo más bajo, a lo más denigrante como ser humano, se puede acceder a la redención. Lina hace un papel fantástico, uno de los más intensos y difíciles que se recuerdan. Como decía al principio, no es una película fácil, y menos para los actores, que han de componer sus personajes desde una frialdad casi surrealista (salvo quizá Susan Hemingway, el personaje más inocente y por tanto más pasional), ocultando sus verdaderas intenciones hasta el final, donde cambian de registro para mostrar su verdadero rostro.  Hay que decir que el quinteto protagonista forma posiblemente uno de los repartos más sólidos, coherentes y sustanciosos de la filmografía franquiana.

Pasillos y escaleras, los únicos espacios que vemos claramente

Pasillos y escaleras vacíos, los únicos espacios que vemos claramente

Para contar este descenso a los infiernos, Jess Franco no elige el camino más agradable. Al contrario que en MARQUIS DE SADE: JUSTINE, donde la cámara se recreaba con gusto kitsch en el colorido y la opulencia del palacio de los Bressac, en SINFONÍA ERÓTICA se huye de todo ornamento barroco y el edificio se convierte, a base de desencuadres, desenfoques y contrastes salvajes de luz, en un espacio oscuro y tenebroso, indefinido, laberíntico, y repleto de escaleras y corredores que no llevan a ninguna parte concreta. Sólo los jardines del exterior son luminosos y apacibles, el interior de la casa, especialmente cuando lo vemos con los ojos perturbados de la marquesa de Bressac, es un espacio de pesadilla. De alguna forma, la casa es una proyección de la mente enferma de la marquesa, y nada más entrar en ella comienza a perder el contacto con la realidad, a oír voces y a observar cómo se desintegra el paisaje exterior a través de las ventanas. Esta desconexión con el mundo real se ilustra también mediante largos planos casi indescifrables, verdaderas abstracciones de luz y formas transparentes que se intercalan entre secuencia y secuencia, haciendo aún más extraña la experiencia del visionado.

Abstracciones franquianas

Abstracciones franquianas

Como el título indica, en SINFONÍA ERÓTICA la música adquiere una importancia especial, Jess ha dicho alguna vez que es una película esencialmente musical. En los créditos nos informan que vamos a oír el concierto nº 4 (al parecer un error, se trata del nº 2) para piano y orquesta de Franz Liszt, aunque también se escuchan composiciones de sintetizador del propio JF. Por qué Franco elige este concierto de Liszt lo desconocemos, sabemos por su autobiografía que es un compositor que ya escuchaba en su infancia y con el que se inició al piano, y suponemos que dada la época en la que se desarrolla la trama el director optó por una partitura clásica de corte romántico. Pero si entendemos a Franco como un músico que hace películas, como él mismo se define, no podemos quedarnos con esta simple justificación. Buscando información sobre Liszt y su concierto nº 2, podemos leer cosas como estas: “hay algo fragmentario en la obra de Liszt, su argumento musical, quizá por naturaleza, no se llega a concluir a menudo. ¿Pero no es el fragmento la más pura forma del Romanticismo? Si la Utopía es la meta principal, cuando se intenta contener lo ilimitable, la forma debe permanecer abierta para que lo ilimitable pueda entrar.” (1)  Es decir, que se trata de una composición abierta, donde un mismo tema va variando poco a poco sin llegar a una conclusión cerrada. Esta estructura es precisamente la que tiene el guión de SINFONÍA ERÓTICA (y muchas otras películas de Jess). El especialista y profesor de música Francesco Cesari añade una interpretación más interesante aún: “Dichas melodías [del Secondo Concerto de Liszt] tienen una respuesta visual perfecta en los movimientos de cámara lentos e imprevisibles de Franco, así como en la disolución extrema de las coordenadas espaciales, que es uno de los aspectos más fascinantes de SINFONÍA ERÓTICA. En todas las escenas importantes Franco se niega a racionalizar el espacio a través de la profundidad de campo, sino que limita el enfoque a partes de la imagen e incluso se centra únicamente en primeros planos y detalles, sin que el trabajo de cámara incesante (es casi un viaje melódico subliminal) nos muestre claramente la estructura real de las habitaciones […] Lo que le lleva en esa dirección es sin duda alguna la necesidad de crear una imagen esponjosa, lista para adaptarse a la música.” (2)

¿Armando Sallent, Armando Borges, Armando Mestres...?

¿Armando Sallent, Armando Borges, Armando Mestres...? Las fuentes no se aclaran

Como anécdota final, señalar la presencia en los créditos, como decoradora, de Nicole Guetard, anterior esposa del tío Jess.  El DVD de Manga Films, si bien no presenta una calidad excepcional ni hace justicia al trabajo de fotografía de Juan Soler, es por el momento la mejor forma de ver SINFONÍA ERÓTICA, uno de los trabajos preferidos del propio Franco según ha manifestado en más de una ocasión.

(1)   Alfred Brendel en “Liszt Misunderstood”

(2)   Francesco Cesari en las notas de producción del DVD de SINFONÍA ERÓTICA (Manga Films)

Written by Álex Mendíbil

6 enero 2009 a 1:12 PM

7 comentarios

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  1. Dadme tiempo, a ver lo que puedo hacer con este texto…

    Nzoog Wahrlfhehen

    7 enero 2009 at 3:14 PM

  2. This film has a formidable vertical density of effects: complex plot interlacing; Lizst rewritten by JF; the delirious camera tracking around the action; the overall musical structure. It’s Sade turned into a period melodrama ala JF. I’ve only seen a very blurred VSOM multi degenerated dub which does have English subs and they are necessary for non Spanish speakers, although this version is Italian!

    robertmonell

    15 enero 2009 at 11:51 PM

  3. Aquí está. Lamento retrasarme más de lo que quería. Lamento asimismo traducir indirectamente la plegaria y el fragmento de Brendel.

    Martine (Lina Romay) returns to the house of her husband Armando, The Marquis of Bressac (Armando Sallent), following a term in a mental hospital under the care of Dr. Louys (Albino Graziani). No sooner does Martine enter the house that her mind is invaded by voices from the past. Wanda, the housekeeper, tells her about the licentious lifestyle of the marquis, who is now having an affair with a young man by the name of Flor (Mel Rodrigo). Martine, still enamoured of her husband, will not believe this and prays that she may be able to enjoy sexual relations with him. Meanwhile, Armando and Flor amuse themselves with a novice (Susan Hemingway), whom they have found injured in the garden of the palace. One night, Martine finds the marquis in bed with Flor, and the shock she experiences leads to a nightmare of sex and violence between the three of them and Norma, the novice. The following day, it all appears to be the result of her nervous crises and Dr. Dr. Louys insists that she follow through the plan as established, whereby Martine will have to cut all relations with the marquis. The latter, seemingly interested in Martine going insane, warns the doctor against interfering with his life. While Armando, Flor and Norma are frolicking in bed, the plan arises to poison Martine and inherit her fortune. Wanda overhears this and tries to warn the doctor, who chooses to ignore her. Matters become complicated in the house: Flor and Norma are falling in love. Armando strangles Wanda and Martine has another of her crises. The marquis’s plans have worked out successfully and, in the middle of one of his perverse orgies, his wife has a heart attack and dies. But things don’t turn out that well for the conspirators: incensed by the affair between Flor and Norma, he transfixes them with a sword while they are making love. At that moment, Martine appears , more confident than ever and out for revenge. The marquis, consumed by his won madness, allows himself to be killed by her. Finally, Martine and the doctor are reunited and embark on a life anew together.
    SINFONÍA ERÓTICA is not an easy film to watch, not even for Uncle Jess’s fans. On a first viewing, it comes across as grim, depressing, humourless and even impertinent towards the viewer. It only takes a few initial minutes of the film’s running time for the camerawork to antagonise the viewer, for it never seems to point in the right direction, and it is often out of focus or saturated with glows. One is barely given a chance to enjoy the beauty of the palace and the gardens of Sintra. The characters afford us no glimpses into what they are thinking, and it is often difficult to understand their actions or make out whether what they are saying emanates from their mouths or from their thoughts; one can hardly tell what is real or what is feigned. As viewers, we find ourselves largely excluded from this hermetic asphyxiating atmosphere. It is not until the last moment that we are revealed who is who in this story, riddled with lies, degradation and madness. On a second viewing, however, it all starts to fit into place, to the extent that what initially seemed to be a desultory series of stray actions and lines begins to make sense.

    This stands as one of the director’s most personal projects, of the type that appear now and then, without it being possible for one to fit them into any specific genre or subgenre, or within any pattern of exploitation cinema, preferring to explore more complex and dramatic stories whole experimenting with new narrative forms. VENUS IN FURS, NECRONOMICON and DORIANA GRAY had already made it clear that Franco was not happy with simply telling tales of vampires and mad doctors, and that the cinema could and had to transcend the formal conventions of the nineteenth century novel and of classical narrative cinema. SINFONÍA ERÓTICA is one such film, arguably the one that goes furthest in certain visual aspects and not, to my mind, necessarily the most successful. Like the other films mentioned here, it requires the viewer’s cooperation to fill in the missing links, interpret what is merely insinuated and put the deconstructed narrative in order, even if it ultimately emerges as les than totally satisfying.
    Jess Franco takes his inspiration from one of the passages of Sade’s Justine, more specifically the episode in which the title character is raped by the Marquis de Bressac and his homosexual lover, before becoming the marquise’s maid, except that it tells the story from the marquise’s point of view rather than Justine’s. The latter, in fact, is embodied by a nun who appears in the woods, battered and raped, but without her origins or the identity of her assailants being revealed. The change in point of view notirnetates the focus towards themes that were secondary in Sade’s book, such as infidently, madness and revenge, while still remaining faithful to the spirit of the writer. Franco had already adapted the story of the Bressacs in one of the episodes of MARQUIS DE SADE: JUSTINE, starring Romina Power, but despite its being announced as an adaptation Sade’s work, it strayed far from the original due to the demands of Producer Harry Alan Towers, who wanted a more commercial, less subversive film.
    On this occasion, Franco is free to take the excesses described by the marquis to the limit and SINFONÍA ERÓTICA, under the shelter provided by the Spanish government’s “S” classification, shows no reluctance to show assorted sexual practices and depravities, or even to incur in such blasphemous audacities as Lina Romay’s defilement of the Lord’s Prayer, recast in sexual terms, which is pure Sade. Also, Martine de Bressac’s progression from madness and absolute submissiveness at the start to the firmness and resolution with which she kills her husband at the end is itself a somewhat Sedean process, the salvation through degradation Sade’s Justine undergoes in the novel. Redemption is only a possibility when one has reached the depths of degradation, the basest stage for a human being. Lina gives a wonderful performance, one of the most difficult and intense in her career. As I said at the beginning, this is not an easy film, let alone for its cast, who are compelled to play their characters on the basis og an almost surreal coldness (although Susan Hemingway, the most innocent and therefore most passionate character may be an exception), concealing their true intentions until the very end. In which they change their register to show their true faces. It must be added, at this point, that the leading quintet of actors constitute one of the most solid, coherent and substantial casts in the whole of Franco’s filmography.

    Franco does not choose the most pleasant way to tell the story of one person’s descent to hell. Contrary to MARQUIS DE SADE: JUSTINE, where the camera revels in the kitschy colour and opulence of the Bressacs’ palace, SINFONÍA ERÓTICA eschews any baroqueness in its settings and the strange framing, losses of focus and extreme lighting contrasts turn the place into a dark and gloomy background, an undefined, labyrinthine world of stairways and corridors that lead nowhere. Only the gardens outside offer any relief and luminousness; within the house, especially as seen through the marquise’s distorted eyes, all is a nightmare. The house, in a way, functions as a projection of the marquise’s warped mind, and as soon as she enters, she starts to lose all contact, hear voices and observe the disintegration of the countryside as seen though the windows. This disconnection with the real outside world is illustrated with lengthy, almost undecipherable shots, abstract visions of light and transparent forms inserted between one scene and the next, making the viewing of the film all the stranger.

    In SINFONÍA ERÓTICA the music acquires particular importance, as indicated in the title. Jess has said on some occasion that it is an essentially musical film. The credits tell us we are going to hear the Fourth Liszt Piano Concerto (in what seems to be a mistake; it is the Second), although we also get to gear synthesiser pieces by Franco himself. We are not informed as to why Franco chose precisely this piece, but we know from his autobiography that Liszt was a composer he had been familiar with from his childhood, as well as one of the first he had played on the piano; and it is safe to assume that the film’s period setting recommended a romantic score. But if we are to view Franco as a musician who makes films, as he has defined himself, so simple an explanation will not do. Carrying out some research on Liszt and his Second Concerto, we find an assertion about the fragmentary aspect of his music and the observation that his musical argument, perhaps in its very nature, is frequently inconclusive: fragmentation may be Romanticism in its purest form and if Utopia is the main goal, when one attempts to contain that which is limitless, the form must remain open so that what is limitless may enter. (1) In other words, we are dealing with an open composition, in which one single subject is gradually varied without ever reaching an absolute conclusion. Such is precisely the structure of the script of SINFONÍA ERÓTICA (as well as several other films by its maker). Franco specialist and music teacher Francesco Cesari has added an even more interesting interpretation: “These melodies [from the Liszt Second Concerto] find a perfect visual correlative in Franco’s slow and unpredictable camera movements, as well as in the extreme dissolution of spatial coordinates, which is one of the most fascinating aspects of SINFONÍA ERÓTICA. Franco, in all the film’s major scenes, refuses to rationalise space by means of spatial depth, but rather, he confines his focus on parts of the image and even concentrates solely on close-ups and details, without the unceasing camerawork (almost like a subliminal melodic voyage) ever clearly showing the actual structure of the rooms. […] What takes him in that direction is precisely the need to create a spongy image, one that can lend itself to adapting to the music.” (2)
    Finally, it is worth mentioning that Nicole Guettard, Uncle Jess’s first wife, is credited with the sets. The Spanish DVD of Manga Films is of unexceptional quality and fails to do justice to Juan Soler’s photography, but still remains, for the time being, the best way to watch SINFONÍA ERÓTICA, one of the director’s favourite works, as he himself has stated on more than one occasion.
    (1) Alfred Brendel in “Liszt Misunderstood”
    (2) Francesco Cesari in the accompanying essay of the Spanish DVD of SINFONÍA ERÓTICA (Manga Films)

    Nzoog Wahrlfhehen

    17 enero 2009 at 10:24 PM

  4. Gracias por el trabajo Nzoog. Y no te disculpes por nada, es un placer y un regalo contar con tu colaboración, fabulosa como siempre.

    Álex Mendíbil

    18 enero 2009 at 12:28 PM

  5. Robert, it would be interesting to check if the Italian version has the same edit and music than the Spanish one. You know how frequent this versions differ in some ways.

    Álex Mendíbil

    18 enero 2009 at 12:41 PM

  6. I have a DVD R of the MANGA which unfortunately won’t play on my faulty R2 converted player. Hopefully, I’ll get an upgrade. Thanks to Nzoog and you for the rev and trans. I’ll have a longer response later on http://www.cinemadrome.yuku.com where I have featured the topic.

    robertmonell

    18 enero 2009 at 3:52 PM

  7. A favorite film of mine in his cannon of works. Franco really set a mood here.

    wearethdead

    13 marzo 2009 at 6:41 PM


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