EL FRANCONOMICON

Jess Franco, fragmentos de una filmografía imposible

LAS CHICAS DEL TANGA

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Una voz en off (Antonio Mayans) narra el final del verano en Benidorm, al estilo de los documentales de toda la vida: “la ciudad despierta lenta y somnolienta…”. El narrador se explaya con cierta ironía y rancia pomposidad. Poco a poco van apareciendo los personajes de la película: una patinadora (Analía Ivars), un fotógrafo de edificios turísticos (Juan Soler), un vendedor de souvenirs (Mayans), un chulo (José Llamas) y una francesa locuela (Muriel Montossé/Victoria Adams). Las primeras secuencias entre el vendedor y la francesa, con ese francés inventado de Mayans, resultan abiertamente paródicas, cercanas al estilo de Ozores (“a mí no me quita una chavala ni el Julio Iglesias”). Pero la puesta en escena feísta documental y la música de fondo nos advierte de que los chistes tontos no son el objetivo, sino el medio para retratar mordazmente un país y una cultura muy concreta: la España del desarrollismo. Van apareciendo nuevos personajes, como Lola Clavijo (Lina Romay) y su secretaria (Eva León), un claro trasunto de la Pantoja y Encarna Sánchez (“tortillita españolaaaa, tortillita de patataaaa”), que ahondan en ese post-humor cañí con una imitación de acento andaluz por parte de Lina bastante bochornosa. Se presenta también una señora (Juana de la Morena, esposa de Mayans) con dos hijas que apenas conocen a su padre, un cantante de gira por la ciudad. El culturista de buen corazón, la chica descarriada… El foco de atención se posa aleatoriamente entre un personaje y otro, en una estructura de comedia coral que se tiñe poco a poco de costumbrismo agridulce y hasta de drama social. Al final los personajes coinciden en una actuación del padre desaparecido, donde de alguna manera se conectan todas las historias, que desembocan en un clímax decadente y melodramático (al margen de la horrible coda happy-end).

Juan Soler fotografiando los desastres arquitectónicos de Benidorm. Otra de las obsesiones de Jess.

Como se ve, la película nada tiene que ver con el título, más propio de la típica comedia del destape, hasta el punto de que las chicas del tanga ni se sabe quiénes son. El film oscila entre varios géneros, como hacía el propio Jess en los trabajos del sello Manacoa -su productora- que tan pronto estrenaba una comedia disparatada como ¿CUANTO COBRA UN ESPÍA? como un drama noir tipo CAMINO SOLITARIO.  No sabemos hasta qué punto esa era la intención o si fue algo que surgió durante el rodaje, improvisando unas escenas y otras, hasta componer este interesante desplegable de la fauna levantina y el urbanismo cafre de la época. Las estructuras corales no son nada habituales en el cine de Jess y, en este caso más que nunca, remiten al cine de Luis García Berlanga, gran amigo y admirado director suyo. Incluso los personajes, con esos ácidos paralelismos con la actualidad y su variopinta procedencia, se podrían denominar berlanguianos: la folclórica venida a menos, la secretaria, la francesa, el sinvergüenza, el falso aristócrata, la prensa rosa (el Amilibia al que hacen referencia era un famoso cronista del corazón)… Cualquiera de ellos podría haber hecho un cameo perfectamente en la trilogía de los Leguineche (NACIONAL III, se estrenaba un año antes, en 1982).

Momento bizarro de doblaje y música: Jess Franco poniendo voz a un transformista flamenco que canta un casposo cuplé.

La conexión con Berlanga se subraya definitivamente con la elección musical de LAS CHICAS DEL TANGA, compuesta casi en su totalidad por pasodobles, música de revista y algo de copla, cosa totalmente insólita en la filmografía franquiana. Probablemente se trate de temas pregrabados o versiones de pasodobles clásicos (como solía utilizar Berlanga), aunque en los créditos la música aparece firmada por Fernando García Morcillo, compositor de larga tradición en todos los terrenos posibles, del cine a la revista, y responsable de gran parte de las partituras del cine de género español de los 70 y 80. Se puede deducir que Morcillo, colaborador habitual de Jess, prestó varias de sus antiguas composiciones para la película. El pasodoble, tan valenciano, típico de las fiestas de moros y cristianos, otorga a las imágenes una capa fallera, bufonesca y arrabalera, que casa perfectamente con la deriva esperpéntica del film. Es una pena que Jess Franco no haya tirado más a menudo del folclore patrio para ambientar algunas de sus películas, ya que un retratista como él de esa España sainetera y gañana, hubiera obtenido sensacionales resultados.

Franco anticipándose a la iconografía Almodóvar.

LAS CHICAS DEL TANGA incorpora también temas poco franquianos, menos aún desde la perspectiva dramática desde la que están tratados: el travestismo, la homosexualidad y la transexualidad. En concreto se trata de personajes marginales, que por necesidades de la vida o de una biología equivocada, acaban siendo víctimas de difíciles cambios de género. Algunos críticos han visto aquí una referencia al cine de Almodóvar y la relación es evidente, pero habría que puntualizar que es Franco quien se adelanta a Almodóvar, ya que las películas que el autor manchego había estrenado por aquel entonces se adscriben más bien a la comedia gamberra de la movida madrileña (PEPI, LUCI BOM…, LABERINTO DE PASIONES), donde el travesti y el transexual no eran todavía figuras trágicas o víctimas -como serán en su cine posterior- sino un personaje intrépido y subversivo, una burla contra la pacatería española. Desconocemos si Jesús Franco había visto las primeras películas de Almodóvar (LABERINTO se estrenó en el festival de San Sebastián), pero es seguro que se había percatado de la corriente de  transgéneros que llegaban aquel mismo año desde Hollywood, desde TOOTSIE, a VICTOR O VICTORIA, o YENTL. Y sobre todo de la notoria aportación española al controvertido asunto: UN HOMBRE LLAMADO FLOR DE OTOÑO (Pedro Olea, 78), cuyo protagonista, José Sacristán, tiene ciertos ecos en LAS CHICAS DEL TANGA. Destacar también que a pesar de las duras situaciones a las que se enfentan estos personajes, Franco evita una vez más toda clase de moralismo reaccionario y les conduce finalmente a un deseado estado de aceptación social.

Mayans y Montossé en sus tronchantes escenas: “¡ni parlé del peluquén!”

A pesar de tener grandes momentos y una inteligentísima estructura, LAS CHICAS DEL TANGA adolece de cierta dejadez en el guión y en la puesta en escena. Se nota que es una película apurada y demasiado improvisada, lo que en otras ocasiones suele ser una ventaja, pero en una película como esta, trágica y socialmente implicada, hace pasar superficialmente por situaciones y personajes que reclaman mayor calado. Algo que no ocurría por ejemplo en películas igualmente rápidas y modestas como CAMINO SOLITARIO o DIARIO DE UNA NINFÓMANA. Hay que aplaudir sin duda la audacia de los temas que toca la película, pero en la “España de la democracia” (como en algún momento señala la película), se podía exigir mayor compromiso y menos caricatura facilona. En lo formal LAS CHICAS DEL TANGA tampoco se atreve con las soluciones extravagantes a las que nos tiene acostumbrados el tío Jess, mostrando una factura sobria y funcional. Es cierto que el estilo documental es lo que pide, pero de nuevo en DIARIO DE UNA NINFÓMANA encontrábamos recursos documentales mucho más rompedores. Tan sólo el uso especial de la música sirve para adornar la plana realización. Para ser justos habría que ver una buena copia restaurada para comprobar esta sensación, ya que la que circula por ahí procede de un viejo VHS de calidad muy deteriorada.

Preliminares de la supuesta escena censurada entre Lola Clavijo y su secretaria.

Con todo ello, esta es una de las favoritas de Jesús Franco -de las menos malas, como dice él- y con la que ganó un pulso a la malvada Pilar Miró, que aplicó (no ella personalmente, se entiende) una X como una catedral sin haber visto la película, probablemente influida por el título y la fama del director. Y es que LAS CHICAS DEL TANGA apenas tiene algo de topless en la playa y poco más, nada que ver con el cine porno, ni tan siquiera con el “S”. Se dice que existía una escena erótica entre Lina Romay y Eva León cuando la segunda -vestida de hombre- plantaba cara a la primera y le exponía sus deseos más íntimos, y que tuvo que ser retirada para evitar la X. Tras arduas discusiones, el Ministerio cambió la calificacion y el montaje que se estrenó elude la hipotética escena  con un brusco corte, por lo que podría ser cierta su existencia. En el libro “Una cámara y libertad” Jess asegura que la película tenía algo más de 90 minutos, cuando la versión disponible ronda los 80.  Por muy subida de tono que fuera la escena sigue siendo extraña la calificación X, y al parecer a Jess le dijeron que la película molestó mucho a unos cuantos, ¿pero a quienes? ¿Podríamos pensar que detrás de todo este embrollo estén las siniestras maniobras del poderoso dúo Pantoja-Encarna? Un misterio de difícil resolución.

Escena censurada en la edición en video de Azor Films.

2 comentarios

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  1. Volviendo a repasar el inagotable libro “Il caso Jesús Franco” editado por Francesco Cesari en Italia (Granviale Editori, 2010), descubro que Antonio Mayans reconoce haber encontrado al transformista de LAS CHICAS DEL TANGA, Agustín Gil, por casualidad: “le vi actuar, le hablé de nosotros, le interesó, hablé con Jesús, lo probó y entró en lo que tú llamas ‘la tribu’. Tenía un espectáculo de mucho éxito en Benidorm, hablaba muchos idiomas, hacía ejercicios circenses, cantaba y terminaba con números de travesti muy divertidos. Hizo con gran acierto varios personajes en películas como LOS BLUES DE LA CALLE POP, LAS CHICAS DEL TANGA… Desgraciadamente murió muy pronto.” (pag. 146)

    Álex Mendíbil

    7 julio 2012 at 9:51 AM

  2. La edición en video de Azor Films está censurada. He podido comprobarlo al comparar la versión emitida por el canal 8madrid, que incluye al menos dos escenas nuevas: un polvo salvaje entre Lina Romay y José Llamas y una escena sexy (desnudos, sin sexo) entre Antonio Mayans y Muriel Montossé. La presunta escena lésbica entre Lina y Eva León no aparece, por lo que quizá no exista. Estas dos escenas siguen sin justificar la clasificación X, ya que no hay nada expícito, pero demuestran que la película sí fue cortada en algún momento. Lo que no sabemos es si la cortó el propio Jess para la exhibición cinematográfica o la cortaron los de Azor Films para el mercado del video.

    Álex Mendíbil

    28 agosto 2012 at 12:01 PM


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